martes, 29 de enero de 2013

Deberías tomartelo en serio, aunque quede feo.

Vas a andar descalzo, cortandote las plantas
buscando geodas en el pedregoso, terroso incierto

los clavos en las ramas te rasguñan
la excitación dentro de la lengua, dentro de la garganta
manos tibias acarician las rocas desnudas
luego se hunden en el barro de un charco
la excitación dentro de la lengua, dentro de la garganta
los timpanos, simpáticos, retumban junto con el pulso
estar sumergido en la maravilla, te revalsa.

 






el murmullo de motores explotando, rodando.
frenos chillan como ratas o como sirenas,
las melodías que cantan, a traves de los ladrillos y los cimientos.
autos en manadas, brillosos como olas, saturando como olas
el laberinto desde dentro es solo un paseo. Corto como la vida.
La senda que se te ha trazado, o que has trazado, sin muchas opciones
el hilo al cual te amarraste, te azota. Te pide todo lo que sos, y te da algo a cambio.
la cuerda, que te guiaría hacia el otro extremo, ahorca a las eventualidades, no hay distracciones.
Entre los rostros que no tienen tiempo para ser algo más que carne
Entre los rostros que son mucho más que eso, yo soy un rostro, yo lo sé.
Entre los rostros que no se arrastran ni se humillan
Entre los rostros que son tirados por la soga que los tironea
Entre los rostros que se dan cuenta y se olvidan,
que podrían, que deberían, que no pueden, que no deben
sacar del baúl a su animal
el que tienen atado y amordazado
ahogado, humillado, pero indivisible
su animal que enferma y no muere
siempre húmedo, vulnerable
nunca carente de dignidad.
Pedirle amor a la cinta que me transporta
me averguenza, me hace sentir idiota.
no puede existir el camino de vuelta,
ya que no nos dirigimos hacia ningún lado,
solo perecemos en el único instante.
no recuerdo los atajos que tomé para programarme
y mientras hago malabares con los sentimientos y los deberes
se configura un monigote
quien baila y canta y miente, hasta que se le da por decir la verdad.
-Ei! no soy el único culturoso y perenne bastardo de los temores de un alma
-No deberías tratarte de esa forma, después de todo, antes que nada, sos la escultura de una voluntad ulterior
-Pffff, soy un más como un rayo que como una obra, hijo de la circunstancia, gotas que salpicaron, un juego de palabras
-Mientras más repliques...





Vas a andar descalzo, dejando entrar
las algas babosas, el aire denso y salado de un arroyo
la firme arcilla tibia que se desgrana
noble, casi sumisa.
buscando geodas en el fondo de tu alma
La excitación dentro de la lengua, dentro de la garganta
la certeza, ¿Cómo es que hay certeza en este no-diccionario?
Las palabras esconden trampas, las palabras muestran la más jugosa naranja
La de las respuestas, la de los puentes entre nosotros,
la de la posibilidad de hacer verdades, de construirlas,
que no es otra fruta que la fruta de la mentira.
Y el arroyo bulle en un pequeño salto,
te rozan los peces, los veo boquear
en un lugar así no se necesitan fantasmas.
En un lugar así, las circunstancias son cuencos que se llenan
de sal y de azúcar
sentido agridulce de estar siendo.
 



Subite a la máquina, Ella es Atenea, deidad de la justicia
Ella enseña escupiendo signos.
Hace sentir libres a todos sus esclavos, y es por eso una madre dulce.
no estamos hechos para ella, y pobre... se ve obligada a tomar ciertas medidas.
Pues no hay respuesta, y es su menester ser el sucedáneo.
Fuimos abandonados y nuestra nodriza es nuestra hija,
Ella, tiene dos colmillos
uno nos alimenta
el otro succiona
Ambos como injertos, inyectando y chupando.
no hay escape, para el que no quiera escapar.
mi monigote es un disfraz
dentro ha de tener terciopelo
dentro puede ser muy filoso
pero siempre es más grato que dejar que Atenea con su váculo
me dispare, me margine, me hunda.
es más grato mi disfraz, que estar desnudo, despojado de misterio
de elegancia, de callejones sin salida.
es más grato mi disfraz, que ser un blanco para las flechas venenosas
que andan buscando
las partes blandas de la carne.

Serán o seremos criaturas del caos o del orden,
por momentos esas cosas, ya no me importan
ahí es cuando puedo vaciar, para poder ver
oler
oír
sentir
aunque más no sea

la ilusión.





Dante Chianetta
te ChianDanetta